martes 24 de noviembre de 2009

Y es imposible no pensarte



Y es que es imposible no pensarte
sin que este corazón pétreo
nuble el cielo de fantasmas
desde los confines de la tierra
que mis labios inundaron
buscándote
en medio de los desiertos

Demasiado tarde
invoqué tu nombre
en lo profundo de los bosques
y es que aún amabas tu pasado
donde tus ojos
naufragaban en mí
y era tu fragancia
una sombra henchida de calles
de tiempo

y te busqué entre los muertos
ansioso de hallarte
desollada en la locura
en la soledad del vino
en la pasión de la rosa
por eso decidí morir vacío
volver a la terrible realidad de mis días
como una sombra
amante y doliente de tus ojos inefables.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Imperecedera



Entonces quisieron hacerte
imperecedera,innombrable
pero la pasión delató tu nombre
sobre la arena, sobre el fuego
por eso naufragaste
en esta tierra de aguas serenas
y aquellos bosques de voces rientes
que abrieron sus secretos
a tu noble corazón
no quisieron saber más de ti
Perseguiste los caminos olvidados
para no volver a toda esta miseria
a mirarte en estas aguas muertas
a tratar de espantar fantasmas con los años
para no mirar sus rostros
o sus sombras
Así, incolume
ausente de todo
entonaste una canción
mientras la noche bebía
un ultimo sorbo de tus labios rojos.

martes 6 de octubre de 2009

Y no pude perdonar el marcharte

Y no pude perdonar el marcharte
abandoné calles, bares, burdeles,
me acosté ensombrecido por la luna
y el sol sólo me dio horrores en los parques
y el mundo fue un gigante que se impregnó de ti
y en medio de las playas abandonadas
te esperé como una roca en el silencio
pero tu cuerpo ya era una rosa en el viento
y en la felicidad campesina de tu locura
lo que era un viaje a los astros
se hizo ceniza en las cuevas
y ya no quise acercarme a tus horas
a tus delirios
fui un infeliz viajante de oriente
una bestia de tus templos oscuros
un vacío rumor que recorrió cada calle
un cuerpo que devoraron los años
un guerrero que se llenó de ti
te defendió del exilio
porque ya eras parte de mi historia
de mi sino
(lo sabías)
y el universo entero habitó en ti
en tu silencio
como otro peregrino más
enamorado de tus ojos.

viernes 7 de agosto de 2009

Aquellos campos

Atardecer en Pasamayo, Lima. Lo tomé en un viaje reciente.
En aquellos campos me detuve pensativo
observando el lugar al cual siempre quise volver
no era un clan ni una tribu
no era un cuerpo pudiera sangrar
sus ojos exhalaban el fuego de una conciencia nocturna
horadaba islas, perfumaba estíos
y en medio de tantas sombras
los hombres se hicieron furias
las espadas
lenguas que cazaban orgullosas fieras
pero en la hondura de los bosques
mientras los astros oscurecían
la nieve hendía lo profundo de los caminos
Ya los tiempos
de hablar escindido bajo el sol de los campos
ha terminado
y en esta región
calzada de paramos
donde apenas es un murmullo
el vuelo de los pajaros
este discurrir lento del corazón a las cenizas
es un circulo que apenas empieza.

Si tù quisieras


Si quisieras dejar mi nombre entre las nubes
¿què lo impedirìa?
Tù, en un principio, dejarìas de ser fuego
luego, hablarìas con el sol
le llevarìas mares, rìos, cielos
en los pliegues de tu boca.
Inundarìas el horizonte con tu mirada
y le darìas a la luna mis noches adoradas,
si quisieras.
Buscarìas un dìa sin mis versos
y te aferrarìas a èl en tu vuelo
y cuando hubieras hecho arena mi recuerdo
sembrarìas montañas, dientes, garras,
fuegos vìrgenes y relàmpagos.
Cerrarìas los caminos
desenterrarìas los exilios
y los precipicios sobre los que tendìa mi mano
los llenarìas con tu voz.
Jugarìas a olvidarme, si pudieras.
Y yo tomarìa entre mis dedos
tu vientre inmaduro, indefenso, in creciente
y te harìa dudar de lo que quisieras,
si pudiera.
Envolverìa tu luz, tu mundo,
con mis ojos, con mis silencios,
y ya no podrìas dudar
y si dudaràs
negarìa tu esencia
el universo iluminado de mi corazòn
y morirìa.


Razones


Y por esta y otras razones dejé de escribirte
de buscarte en la cima de los vientos
de hallarte al pie de las colinas
de invocarte en la tentación de las noches
porque lo eras todo para mí
la más larga agonía del más triste amor
y a pesar de todo eso
cuando al fin amé tu ausencia
volviste desde aquel infierno
donde amaste la pleitesía de las bestias
que se rendían ante ti
ese era tu consuelo
y llegaste una tarde
desde los extramuros del mundo
a morir en los bosques azules de mis versos
y es que creciste
enamorada del vuelo siniestro de mis letras
arrinconada bajo la lluvia vital de mi voz
cuando ya todos habían marchado
a buscar las estrellas perdidas de la memoria
y los girasoles ardientes de tu estirpe
te alcanzaron
te dieron más de ti
de lo que yo nunca podría darte
y es que en este juego de las horas
donde apenas alcanza para un amor o dos
al pie de los acantilados
los días crecen como niños empapados por la muerte.

Evocaciones

I

Apenas disfrazado de palabras
mi espíritu se hundió errante entre los muertos
A la orilla de todo,
sentada entre las cenizas y la sangre,
era la Sibila quien hablaba:
La guerra ha terminado
y los hombres sólo recuerdan las épocas buenas
se ha extinguido el odio de lo bueno y lo malo
y se ha extendido el evangelio de las largas jornadas.
La ciudad es apenas un recuerdo
y los aires marinos lo han contaminado todo:
Ulises ha muerto, la travesía ha finalizado.
La raza, la nobleza, la familia, las visiones,
son apenas un recuerdo.
Caminamos un rato juntos
y dijiste:
¿Hacia la hiedra? ¿Hacia la rosa?
El camino es siempre el mismo
un lento despertar hacia la soledad de la locura.
Ya he visto demasiado tiempo el desierto de los hombres
pero aún así siento como propios los escarmientos,
las lapidaciones
¿Qué esta pasando en esta tierra negra?
Sólo ayer mis ojos decían que la luz regía el día
pero ahora el barro se va secando
tornándose piedra.
He mirado con tus ojos el fulgor de otros rostros
y no he encontrado paz en los muertos.
Negada por los faunos
me he sentado a la orilla de todo
y no he visto una huella de la raza de los hombres
¡Dónde están aquellos que profanaron los cuerpos de los camposantos en busca del fuego de las reliquias!
En las ciudades suceden cosas como estas:
los que ayer diluían pretensiones en sus calles
hoy excavan estos campos
que ya no sirven para sembrar
sino para trazar un camino,
un sendero para llegar a la ciudad.
Ahora que los mares y los cielos parecen perdidos
lo que ayer era un juego
hoy es sólo muerte, pecado y condenación
Alejada de la esperanza,
la justicia sólo duerme en el silencio
pero el silencio no es sabiduría.
¿Qué sueños habita el fuego
que se puede escribir desde el averno?
¡Ve, Mercader, tú mismo te has engañado,
estás impuro, tienes el color de los sueños amargos
por ti han caído los mayores dioses
y se han perdido las mejores almas jóvenes de la nación!
Verdaderamente,
todos ignoran porque estamos muertos
sólo oímos voces que creímos eran nuestras
pero no era cierto.
Ardían las escuelas, las iglesias, la memoria
y remontaba la ira cuesta arriba
mientras el encantamiento caía entre las rocas.
Yo amé alguna vez el tiempo de las palabras
pero aparté mi corazón de la naturaleza
e hice imposible la pureza del infinito
Todos preguntan: ¡Quien eres!
¡Soy la Sibila de los grandes ojos soñadores!